miércoles, 26 de abril de 2017

El chico de las horas extras

El chico que colecciona horas extras tiene la sonrisa más linda de todo el lugar.
Y unos ojos almendrados que combinan con sus labios, gruesos, furiosos, deliciosos.
Los acompañan una nariz perfectamente proporcional a la ternura y perfección que transmiten en conjunto, en armonía, todo su rostro.

El chico que le hace canciones divertidas a sus compañeros tiene una ventana sexi entre sus dientes
No te podría explicar lo que se siente verla brillar entre su sonrisa
Al punto de hacerme decir cualquier tontera con tal de provocarlo.

El chico de los mil cómics y los muñequitos de colección da los abrazos más cálidos del planeta
Ni dormir entre las nubes se asemeja a estar rodeada de esos brazos antes de dormir
Reconforta y alivia dolores
Como un remedio chino, pero alemán.

El chico callado de las historias pasadas absurdas en realidad tiene mucho por decir
Cuenta los mejores chistes y tiene la habilidad de volar con la imaginación
Y yo lo acompaño.
No hay nada mejor que volar con él.

No hacen falta drogas, alcohol ni una noche en un boliche fantasma de la ciudad para pasarla bien
Su compañía y sus historias son suficientes para hacerme feliz
Más sus ganas de más, que se juntan con mis ganas de mejor

Somos el mejor equipo para todo
Somos lo mejor para los dos.

jueves, 23 de marzo de 2017

No me dejes en paz

Podría pedirte por favor que no me dejes en paz, pero no voy a rogar por mi vida o mi paz mental.

Es extraño, sabes. Muy. Y todavía no deja de sorprenderme mi valentía, porque ya no tengo miedo, ¿viste? Ya no me das miedo, me das lástima.
Pensar que por tanto -tanto- tiempo fuiste mi inspiración; llenaste las líneas de mis cuadernos; también tenías un alto porcentaje de presencia en mi cabeza, y encima tenías el tupé de robarme el corazón (a veces, después de todo, sí).
Corrí contra la corriente por vos, no porque me lo pedías, sino porque yo así lo quería. Te quería, con toda mi enfermiza y adolescente alma; esa que cree que el amor es para siempre y que nunca iba a permitir que nada ni nadie nos separe. Quizás lo dos así lo hicimos y así lo idealizamos, hasta que mi frente chocó con tu frente y nos terminamos de enfrentar.
Vos no eras para mí y yo tampoco para vos. Intenté explicártelo con poemas, con versos, con silencios, con gritos y puteadas, pero aún así no lo entendiste. Sin verme, sin saber de mí -o yo de vos- enterraste en lo más profundo todo afecto. Ya no queda nada. Hace mucho que dejaste de latir.
Y aún sabiendo que no hice nada malo, mi consciencia no me deja dormir: ¿Soy una mala persona? ¿Qué voy a hacer con tantos recuerdos horribles dentro de mi? ¿Qué va a pasar con mi tranquilidad? ¿Me la van a devolver? ¿Vas a desaparecer al fin? Sos el fantasma que no me deja en paz desde que decidí quererme un poco más.
Pienso mejor lo que siento, lo que creo y lo que quiero, y no quiero que me dejes en paz. No quiero un nudo en la garganta, presión en el pecho, nauseas y dolor de cabeza al recordar quien sos. ¿Y ahora quién sos? ¡Nadie!
Como no voy a permitir que nadie me deje en paz, no voy a dejar que me mates, ya no más. Me mataste de todas las formas que se puede matar el amor de una chica que daba la vida por vos. No voy a dejarte la última posibilidad de matar lo poco que pueda quedar de mí. O al menos no te va a resultar tan fácil, porque nunca lo fue.


Nunca fui tu propiedad.

domingo, 12 de marzo de 2017

Así

Sin novio, amigos, amantes, ni alguien que con la guitarra me cante, así estoy.
Más sola que la botella de vino a medias en la alacena del medio de la casa de ella.
Más triste que el final de la película que vi ayer.
Más loca que la loca que me robó a mi chico (y que la gata saltando de la cama por seguir una mariposa que en realidad era una sombra).
Sí, así estoy.
Casi parece que fue ayer cuando esperaba toda la semana para que llegue el sábado y poder salir a bailar con amigas, para ver a mi novio -o amante- o algo que me motive a ir a esos boliches de mierda de por aquí. Hoy es sábado y mi mejor opción es cerrar los ojos y dormir, para dejar de pensar pelotudeces.
-Para dejar de pensar en él, lejos de aquí.
-Para dejar de pensar en él, lejos de aquí, con ella, muy cerca de ahí.
-Para dejar de pensar en ella -como si me importara-.
-Para dejar de buscar excusas para mandarme una cagada.
-Para dejar de

Basta.
ZzzZZzz