jueves, 23 de marzo de 2017
No me dejes en paz
domingo, 12 de marzo de 2017
Así
Sin novio, amigos, amantes, ni alguien que con la guitarra me cante, así estoy.
Más sola que la botella de vino a medias en la alacena del medio de la casa de ella.
Más triste que el final de la película que vi ayer.
Más loca que la loca que me robó a mi chico (y que la gata saltando de la cama por seguir una mariposa que en realidad era una sombra).
Sí, así estoy.
Casi parece que fue ayer cuando esperaba toda la semana para que llegue el sábado y poder salir a bailar con amigas, para ver a mi novio -o amante- o algo que me motive a ir a esos boliches de mierda de por aquí. Hoy es sábado y mi mejor opción es cerrar los ojos y dormir, para dejar de pensar pelotudeces.
-Para dejar de pensar en él, lejos de aquí.
-Para dejar de pensar en él, lejos de aquí, con ella, muy cerca de ahí.
-Para dejar de pensar en ella -como si me importara-.
-Para dejar de buscar excusas para mandarme una cagada.
-Para dejar de
Basta.
ZzzZZzz
martes, 7 de marzo de 2017
Angie y el patrón, en el banco del banco
Dos nenes juegan en el piso del banco. Mamá y papá miran sentados desde la segunda fila mientras esperan que pasen los números que faltan. Parece que será una larga espera.
Uno de los niños empuja al otro, llanto. Angie se levanta de su silla.
-Angie! A donde vas? -grita fuerte
Ella mira con miedo y a penas se escucha su voz:
-Al baño...
Toda la gente alrededor supo por qué Angie necesitaba ir al baño; pues su mancha en el pantalón puso en evidencia su emergencia.
-Vas y vuelves y te quedas quieta- sentencia su pareja.
Angie hace dos pasos y un hombre en sentido contrario la choca, casi se cae. Pide perdón y la sostiene de los hombros. El sujeto enojado mira atento desde la silla. Angie voltea la cabeza y vuelve a mirar con miedo. Desaparece por un instante.
Alguien le dijo que en el banco no hay baño, que quizás afuera la dejen entrar al baño de algún bar. Cambia de sentido y comienza a caminar hacia afuera, pero al pasar de nuevo por el frente de las sillas (y de los nenes en el piso):
-ANGIE! VENI A SENTARTE!
Angie se acerca y con miedo y voz baja pregunta
-Qué pasa?
-SENTATE Y DEJA DE JODER
Lo quedó mirando un breve momento y sin protestar se volvió a su silla y apoyó sus manos en sus rodillas. Comenzó a mover los pies, expresión de nerviosismo (o ganas de ir al baño, ¿quizás?).
...
Angie ve a los niños jugar y ríe:
-DE QUÉ TE RÍES?- Protesta fulano de tal.
-Los chicos, están jugando- agrega y su sonrisa se opaca al ver el gesto asqueroso de su patrón.
En quince minutos todos nos dimos cuenta de la violencia que sufre esa mujer y que quizás nunca lo podrá identificar, porque siempre fue asi desde que nació y cree que nada va a cambiar.
Los que sí lo identificamos y sabemos que sí se puede cambiar tenemos la tarea de hacerle saber a esa gente víctima de violencia machista que no está sola. Angie no está sola. Basta de tratarnos mal.
Angie se levanta, no aguanta más las ganas de ir al baño:
-Me voy a orinar...
-ANDA Y VOLVÉ RÁPIDO, HACÉ EL FAVOR-, grita de nuevo, su patrón.
Vuelve para el otro lado y un grito la hace volver al lugar, sin haber cumplido su necesidad:
-VENÍ PARA AQUÍ; SENTATE, DESPUÉS VAS A IR, DEJA DE JODER-, y punto.
#NiUnaMenos