martes, 9 de abril de 2013

Broken

Ruido. Tanto ruido. Palabras tras palabras, tan fuertes que no dejaban oír la risa otra vez. Sólo se escuchaba el ruido. Ruido y nada más.
Tomó el primer tren, se fue. Ahora ya no quiere estar más ahí. Ya no está. El nuevo lugar era cálido aunque pequeño. Había calma, pero el ruido siempre estuvo. Nunca la dejó en paz.
Pasaron los días y todo iba mejor. Los días dejaban de ser grises, ya salía el sol; cuando otra vez el ruido comenzó a perturbar su cabeza. Escuchaba con miedo, se dejaba endulzar el oído por ese sonido que sólo la dañaba un poco más. No podía parar de escuchar, no podía dejar de escucharLo.
Perdió la cabeza buscándolo, y cuando levantó la cabeza estaba sola pero a la vez rodeada de cientos de caras desconocidad. Estaba muy lejos, era de noche, hacía frío. El viento le secaba las lágrimas, mientras ella no podía hacer más que mirarse desde afuera y darse lástima.
Deseaba, con todo su corazón, volver a casa y prenderse de esos brazos que la esperaban de vuelta siempre. Ahora ya no estaba ahí. No estaba en ningún lado. Ella deseaba no estar más, no ser más.
Un ángel apareció en el camino, la miró y le prestó ese abrazo que tanto necesitaba.
Luego de tres horas (que parecieron diez): "Es hora de volver". Subieron, volvieron, se durmió.
Cuando abrió los ojos estaba otra vez en el que era un cálido lugar, y se había convertido en un infierno. Tomó sus cosas, subió en segundo tren, pensó y emprendió su camino de regreso a casa.
Seis horas de reflexión lacrimógena, sumadas a las tres de la noche anterior parecían suficientes para secar su corazón, y de hecho así fue.
Nadie nunca va a entenderla, por el simple hecho de que el único sentimiento que no se puede comprender es el dolor.
"Ya no duele y no va a doler", dice Emiliano, pero en el fondo a todo el mundo siempre le va a doler recordar el día en que dejaron de sentir.

"Now she's broken. Just don't try to help her".

Marisol.-

miércoles, 3 de abril de 2013

Like a drug

Sabes que te va matando de a poco y que saca lo peor de vos para absorver lo mejor que tienes.
Sabes que consumirla está mal y vas contra el sistema haciendolo.
A la larga te consume a vos, pero...
Pero te hace sentir bien, te hace reir, te satisface, te completa y te da lo que nadie mas puede dar: te hace feliz.
Y aún sabiendo que todo está mal, que estás haciendo mal y que te estás matando, aun así quieres mas.
Quieres mas de sus besos, de sus abrazos, de sus palabras, quierer mas de él, porque él te hace sentir como nadie. Porque él, a pesar de todo, te hace feliz.

Marisol.-

domingo, 24 de marzo de 2013

Neverending storm

Esa bendita tormenta parecía no parar mas. Al principio sorprendía, pero con el pasar de los días, semanas, meses, años, perdió emoción y ya era una molestia.
Todos los días eran grises, fríos, tristes. Impedía a la gente seguir con sus vidas. No las dejaba salir de sus hogares y estos se convertían en prisiones. Todos estaban tristes. Ella estaba triste.
Cayendo en el pozo de la resignación, una mañana de Domingo como cualquier otra, miró por la ventana y el día no era gris, no estaba lloviendo. Se veía el cielo anaranjado, por primera vez en años!
Todos salían de sus casas entusiasmados, felices por lo que veían, sobre todo ella, que ya estaba tan cansada de ver que nunca paraba de llover.
Pero la felicidad duró sólo un par de horas. Cuando se estaba preparando para salir a disfrutar el día, esas nubes grises volvieron a aparecer de a poco y las gotas empezaron a caer sobre su cara otra vez. No quedaba otra que aprender a caminar bajo la lluvia, pero en el mejor de sus intentos la tormenta empeoró y tuvo que volver a su lugar.
Resignada, cansada y sobre todo triste, decidió no volver a mirar por la ventana para no ilusionarse nuevamente. Fue a su habitación, buscó un libro y se sentó a leer. Y la tormenta no paró, al contrario, empeoraba cada día un poco más.

M.