domingo, 21 de noviembre de 2021

Todo por culpa de la falta de ESI

¡Qué alivio! Al fin termino de entender que lo que me gusta en realidad no es lo que son/eran, sino el ideal que armé en mi cabeza. El modelo hecho por mí, basado en mis gustos, en la idea que yo tengo de lo lindo, libre, serio, oscuro, de aquel que esconde misterios en sus ojos.

La mala costumbre de idealizarlo todo, romantizar con novelas de amor de antaño, cuál más pedorro, cliché, con finales del orto, siempre el desamor, con la tonta que llora de infelicidad, porque nunca le es suficiente.

¡Qué alivio, menos mal! A veces está bueno despertarse en esta horrible realidad.

No eran tan lindos. En realidad, es alta la cuota de berretismo, bizarro, muy horrible todo. Sacá, sacá. Dejame despierta, ya basta de soñar con espantos, todo porque te hacen llegar al orgasmo. 

Fuá!! Cuántos amores más hubiese tenido si tan sólo les hubieran enseñado a coger bien a todos.

jueves, 23 de septiembre de 2021

La voz

Eran otras épocas, años aquellos en los que podía darme el lujo de pasar una tarde sentada en una plaza, fumando un cigarrillo, con los auriculares puestos, escuchando música y pensando. Pensando en la voz de quien cantaba aquellas canciones. Qué lindo era tener la tarde libre.

También eran días que se me hacían cortos y las noches largas en las que dormir no era una opción. No necesariamente salía, pero sí, escribía, y en similares condiciones al párrafo anterior, pero bajo la cálida luz de la lámpara que decoraba mi habitación. Qué lindas esas noches en las que aprendí a amar mi soledad.

Bailar, cantar, escribir, dibujar, hacer pulseras o atrapasueños. Mi tiempo era mío y de nadie más. Yo podía decidir con quién usarlo, y aún teniendo con quien, prefería estar así, ahí. Sola, pensando en la voz de quien cantaba aquellas canciones.

Agarrar la guitarra y practicarlas, sin éxito, pero servía de excusa para escuchar, una vez más (por vez mil) aquella voz que no paraba de sonar en mi cabeza. 

No sé si decir que 'andaba enamorada', porque no era más que eso: su voz en mi cabeza; acompañada de lo linda que era su cara, o eso me parecía. Tenía el rostro bien distribuído, aunque sus ojos estaban demasiado juntos; pero no me iba a dar cuenta de ese detalle sino hasta mucho después. Pero eso no importaba. Qué lindo era no tener nada más importante en qué pensar.

“Siempre la paz es temporal, regresarán nuevas flores que huelan mal”, decía una de esas, así que mejor quedarme sólo con esta parte del recuerdo.


Quemaré los puentes tras de mí, para no volver atrás, romperé las redes del dolor
En discordia con mi corazón
Quemaré los puentes tras de mí, para no volver atrás, para no tener que regresar


'Ahhh', suspiro. Qué lindo era no tener nada más importante en qué pensar.

lunes, 5 de julio de 2021

Covid positivo

Una historia más en pandemia, y no es ficción.

Hasta hace unos días el Coronavirus era solo un tema más de la agenda para mí. Todos los días ver noticias sobre números, contagios, muertos, vacunas, polémica, y por supuesto el miedo a contagiarme y de perder a un ser querido. 
Esto último, aunque real, debo admitir que lo dejaba para un último lugar en mis preocupaciones. No hay que pensar en eso, "lo que buscas te está buscando", nada malo va a pasar, vos cuídate no más. Pero no fue suficiente.
Junio de 2021 sacudió mis esquemas. El Coronavirus tocó mi puerta, durmió en mi cama, convivió a mi lado por 14 días, y se llevó a mi primo en 20, sin si quiera rozarme.
Hay tanto que quiero decir. Tanto que quiero gritar, escupir las palabras, con enojo. Palabras que en realidad son preguntas que no tienen respuesta y no porque sean retóricas sino porque simplemente no hay. 
Y eso es lo peor, la incertidumbre de saber que hay cosas que no se saben, que no tienen explicación.
¿Cómo pudo contagiarse la persona con la que duermo, como, estoy y comparto hasta el aire que respiro, y yo no?
¿Cómo pudo un virus llegar a consumir cada celular de dos pulmones en 14 días, hasta matar?
¿Cómo puede una madre seguir viviendo sabiendo que su hijo, ese ser que se formó y nació de ella, ahora está muerto, ya no está?
¿Cómo puede dormir esa esposa, sintiendo el frío de la ausencia del amor de su vida en la cama?
¿Cómo le explicamos a un adolescente que no es culpable de la muerte de su padre? Que nadie tiene la culpa de enfermarse, aunque él se haya contagiado primero.
¿Cómo entender que ninguna vacuna, ni distancia ni barbijo garantiza que se evite una muerte?
¿Cómo aceptar que la muerte es parte de la vida y tarde o temprano va a pasarnos a todos, a la gente que amo y a mí?
¿Cómo dejar de preguntarme 'por qué' ante todo?
Me duele algo en el pecho, hay un vacío. No termino de entender, de caer.
Todo lo que pasó en junio de 2021 fue surrealista. Ninguna película de terror me va a volver a asustar. Ya me rompió la realidad.
¿La pandemia va a terminar? Posiblemente, algún día. Pero la muerte; oh, la señora muerte siempre va a estar esperándonos al final del camino, a todos por igual.


No puedo creerlo, Lucas. Simplemente no puedo. Lo siento, siento al dolor en mi corazón. Te extraño y te voy a recordar con mucho amor, siempre. Hasta pronto, primo querido.