viernes, 6 de mayo de 2016

La foto del dos mil ocho

Miles de años hacían, y aquí están

Hoy el sol volvió a salir,
De la mano de la peste que no me deja dormir.
Hoy la casualidad trajo recuerdos.
Miles de años hacían, y aquí están.
Y no me olvido del poder que tenían, me entristecía.
Me acurrucaba en un rincón a lamentar lo que no fue.
Es decir, lo que fue pero sin mí.
Alguien más ocupó mi lugar en la foto.
¡Ay! Si habrá temblado este corazón, con los ojos hinchados y la cabeza contra la pared.
Sin embargo el tiempo hizo lo suyo y aquí estoy.
Recordando -sin haberlo buscado esta vez- no añorando.
Dándole a cada cosa el lugar que se merece.
Dejando al -tan- pasado descansar en paz.
Paz: lo que siempre me encargué que de les falte.

Hoy me levanto y sigo en mi búsqueda de sentido, pero con otro rumbo.
Hoy sueño por mí.
Hoy veo aquellas fotos y ya entendí que las cosas pasaron porque así tenían que ser.
Hay sonrisas que ya no duelen.
Ahora me inspiran.

Le suelto la mano al rencor.
Perdón.

domingo, 1 de mayo de 2016

Nevermind the end

“Sin embargo, preferiría que no existieras. Que no hayas existido jamás”

Hay mentes brillantes, capaces de crear las ilusiones más creíbles y magníficas que cualquier otro cuento clásico que puedan leer comprando algún libro.
Mentes que vuelan, que fundan ideas con la suficiente fuerza como para hacerte creer en una falsa realidad. Te capturan, te envuelven, te hacen creer que no hay más que esa realidad forzada. Tan enérgica que es todo lo que existe.

También tienen la habilidad de mejorar las situaciones reales, agregándoles adicionales fantásticos, tan perfectos que es obvio que no son reales. No se asemejan a novelas. Son realidades exageradas, pero te las crees. Te ganan, te atrapan. Las vuelves parte de vos.

Quizás en mi cabeza puedo hacer de la nada misma algo que signifique mucho más de lo que es. Tal vez puedo hacer un príncipe de un mendigo, un genio de un iluso, o incluso un gran amor de un desconocido.

Te he perfeccionado en mi cabeza, pero, no existes.

Sin embargo, son tan extremas y absolutas que caigo en el error –pecado- de creerlas, aun sabiendo que han sido mi creación, mi fantasía, mi ilusión. Y me decepciono. Me desilusiona tanta realidad junta, golpeándome en la cara, mientras me dice deja de delirar.

Él era tan perfecto en mi cuento, irreal.

Reniego. Es en vano, lo sé.
Y aunque sé cómo es todo en realidad, lo elijo así, como yo quiero.

Sin embargo, preferiría que no existiera. Que no haya existido jamás. Ni como yo lo idealicé, ni como es en verdad. No lo quiero más. Porque en cualquiera de sus variantes, de la forma que sea, aun así no podrá pertenecerme. En absoluto.

domingo, 24 de abril de 2016

El gato no lo soportó

Que es domingo, principalmente. Es domingo de otoño y no cambia nada. Nada ha dejado de cambiar.
Que empiezas a pensar en cosas que antes no pensabas, te pones profundo y te das cuenta de otras.
Que te diste cuenta de que estas sola -no te escribe ni tu vieja- y además estas aburrida.
Frío, domingo, soledad y aburrimiento; la receta perfecta para una muerte de 24 horas.
Que sabes que mañana deja de ser domingo, pero empieza la semana y odias los lunes. Uf!
Que es bueno saber que nunca se está tan mal, que siempre se puede estar peor.
Que no queda mas remedio que no tomarlo. Que mate tranquilo.
Que no existe nada mas tóxico que el propio pensamiento, cuando ya no quieres pensar más.

Que mañana es otro día, aunque estés cansado y no quieras más. Mañana es otro día, y para bien o para mal: todo vuelve a empezar.