miércoles, 17 de febrero de 2016

Fosfovita

Nada, que pasó una nube y me acordé de vos. Después se vieron las estrellas y no me pasó nada, pero después salió un viento tan fuerte que quise sentir un abrazo tuyo, o mirarte. O escucharte. O no recordarte. No pasa nada nuevo por aquí, solo el bajón de tener que estudiar y pensarte seguido, bastante. Y el no animarme a decirte que creo que te extraño, y el fosfovita que me hace delirar.
Me olvidé de dormir.
Me olvidé que había que seguir.

jueves, 11 de febrero de 2016

Temperley del Valle

Sábado 6 de febrero, 2016.
Amaicha del Valle, Tucumán.

Mira si no es redondo, que te vas para el otro lado queriendo no saber más de algo, y te lo chocas de frente.
Mira si no es cierto que todo vuelve, si las nubes traen su rostro en cada sombra, y al sol brilla más.
Mira de mágico y maravilloso que es el mundo, somos nada y tenemos la suerte  (algunos) de poder saberlo así.
No somos nada.
Mira si no tendremos paciencia, si podemos estar bien sin matar a nadie. Ya no soporto su voz, ni la del otro, ni la de nadie, y sigo aquí. Aún no exploté. Paciente, ¿no soy?
De nada sirve tener miedo si no tenemos corazón, y no te va gustar. Que te encare con la verdad - mi verdad - no te va a gustar.
¿Y si te callas un poco? Me estás secando las ideas y el mundo deja de ser un lugar mejor, mejor va a ser si no estás vos.
Que la montaña te haga entender que estás de prestado, que ella es eterna y vos no. Efímero. No sos nada y por estar en constante movimiento crees que sos mejor. ¡No lo sos! Ella, sabia, inmensa y hermosa, te ve nacer, crecer, hacer y destruir, y sigue ahí viéndote autodestruir.
Llorá, sí; el mundo ya no es un lugar mejor para nadie, pero no intentes huir, ni putear ni hacerte el malo, porque no sirve; y salir corriendo pierde sentido cuando te pones a releer el primer renglón de este pedazo de árbol.
No somos nada, pero no podemos dejar de ser.

Lourdes

jueves, 28 de enero de 2016

Espacios vacíos de sentido

Pobre de aquel que se crea dueño de su alma.

¿Quiénes somos todos los que estamos parados aquí? No sé a dónde vamos, pero sé por qué estamos así.
Ni si quiera tengo en claro qué quiero decir, pero quiero escribir.
Me he dado cuenta de algo: no soy dueña de mi alma.
¿Qué nos hace pensar que somos dueños de nosotros mismos? ¿Te sientes dueño de tus sueños o emociones? ¿Estás seguro de no ser preso de tus acciones? ¿Dónde queda en claro nuestra libertad? Libertad ¿Libertad de qué o para qué? Si ya nadie puede hacer nada sin tener que dar explicaciones.
De qué libertad me hablan, si ya no se puede caminar en paz, o hablar, o mirar, o sentir sin ser juzgados, atacados. Gente pidiendo el por qué. ¿Será que tengo libertad para pensar?

Me he dado cuenta de que tampoco soy dueña de mi cuerpo. He venido al mundo sin querer, y no hago más que usar y abusar de lo que se me ha dado. Lastimo y me lastimo. Y digo “abuso” porque nada es mío, estoy de prestada. Estoy de paso por aquí.

Entonces suena una canción que me incita a preguntar, sin miedo: ¿qué he estado haciendo todo este tiempo? Cómo es posible que haya pretendido poner en juego así el corazón, llevar al límite la seguridad de mi esencia. ¿Qué pasará con mi alma si llego a caer? ¿Qué buscaba? Buscaba.
Haber perdido tanto tiempo buscando personificar el amor, ese del que todos hablan y pocos sienten.
¿Será que lo sentí alguna vez? Me siento tan externa a mí misma que ya no estoy segura de nada. Ya no sé si todo ha sido real o si una vez más jugué con mi imaginación. O mi mente jugó conmigo.

Basta de culpar al destino y al universo de mis fracasos. Aquí nadie es culpable de nada.

Después de todo esto me siguen lloviendo preguntas: si no soy dueña de mi cuerpo ni de mi alma, ¿quién es la que habla? ¿Quién es la que piensa? ¿De quién es la voz dentro de mi cabeza? ¿Quién decide por mí?

Es esta la peor manera de existir; no sé si estoy bajo tierra, en el medio, o en lo profundo de algo que no sé si tendrá fin.

Termina la canción y aún no sé qué hago aquí. ¿En dónde enseñan cómo seguir?

Lucy's underground, she's got a mouth to feed