lunes, 24 de abril de 2023

Tribu curandera

 Por Ceci Cáceres, Tribu Bienestar

22 de abril, Santiago del Estero, Arg.


Facilitar encuentros de tribus a veces tiene muchas matices... el de hoy fue muy especial.
Me siento muy movilizada... con la primera Tribu que acompañé, que ya lleva más de 2 años.. las vi con bebitos recién nacidos, las vi en mil facetas con su maternidad. Sin dudas, lo más difícil fue despedirnos de un bebito que pasó a otro plano, sostener a esa mamá que le toca vivir la peor pesadilla de su vida, tocar su pecho y sentir latir su corazón partido en mil pedazos y sentir como vuelve poco a poco a la calma mientras hace rituales para sanar su alma. Y en su sanación está la de ese círculo de mujeres poderosas, amorosas, humanas y sobre todo.. madrazas!
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Hoy al terminar nuestro encuentro hicimos un ritual, inventado por nosotras, sencillo, pero muy sentido, para acompañar a esta mamá en un proceso más de este duelo. Esta canción sonaba mientras... y formará parte de las canciones sentidas de bienestar (pueden encontrar la lista en spotify).
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Vivan, sientan, disfruten y llenen sus vidas de rituales (rondas, abrazos, besos, miradas, risas, palabras y escuchas llenas de amor). Sanen las heridas, despojense de lo que no necesiten.
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Les dejo una parte de la letra de la cancion "Marí
a curandera" de Natalia Lafurcade


Cúrate mijita el dolor con nuestra luz del sol y los rayos de la luna
Cúrate mijita el dolor con el sonido del río, la cascada y la espuma
Con el vaivén del mar que va y viene deja que te agarre
Con el vaivén del mar que va y viene deja que te ame
Cúrate mi niña con las hojas de la menta y la hierbabuena
Ponle amor al té
En lugar de azúcar toma y mira las estrellas
Cúrate mijita el dolor con nuestra luz del sol y los rayos de la luna
Cúrate mijita con los besos que te sopla el viento
Los abrazos de lluvia
Con el vaivén del mar que va y viene deja que te agarre
Con el vaivén del mar que va y viene deja que te ame
Cúrate mi niña con amor del más bonito y enciende el fuego
Entrega tus dolores
Que se vuelvan polvo y vengan nuevas flores
Que se vuelvan polvo, que se vuelvan polvo todos los dolores
Que los queme el fuego, que los queme el fuego y vengan nuevas flores

viernes, 20 de enero de 2023

Aldo

Ella
Dice que han pasado casi 40 años, “una vida”, que lo superó hace mucho tiempo.

Dice que tuvo otros amores, que “uno tiene que seguir”, que todo pasa.

Que se casó, se separó, se volvió a juntar, se volvió a separar.

Que rechazó no sabe cuántas citas
Se mudó tres veces

Pasó por el quirófano unas diez veces
Tocó el cielo con un dedo, y volvió.

Que ya no recuerda su rostro. Ni el tono de su voz

Y todo el válido, por supuesto. 
Cada uno duela a su manera.

Y no hablo de la muerte, sino del final de un vínculo.
Pero no así, el final del amor.

Sin embargo, su cara no dijo lo mismo que su boca
Ay, si la hubiesen visto, 

Cuando escuchó que había muerto
Que ya no compartían lo unico que los unía: este plano

Que ya se había ido y sólo queda el recuerdo de lo que fue

Y que nadie nunca va a poder borrar
Su gran amor, el único:
Aldo.

El amor amor de verdad no se termina, se transforma. 

jueves, 22 de septiembre de 2022

It's happenin again

Mediodía de febrero, 2013. Ella gritaba, él le respondía de la misma manera. Yo estaba en el medio, escuchando en un silencio tan cómodo como caminar descalzo por brasas.
Entre gritos, él se fue y yo me fui detrás. Nunca dejé de sentir esa incomodidad. Pero me fui.
Una niña corriendo detrás de la furia que hasta ese momento no había conocido, intentando calmar a otros, aún cuando por dentro todo era caos en mí. Buscando dar al otro lo que no tenía ni yo misma.
Fracasé, por supuesto. Pero el tiempo es sabio y me demostró que es cierto que todo vuelve en este círculo infinito, y sí tenemos la posibilidad de no repetir errores. Las segundas oportunidades existen.

Mediodía de un septiembre frío, nueve años después. Otra mujer gritaba, otro hombre respondía de la misma manera y yo estaba en el medio, escuchando en silencio otra vez. Pero está vez no estaba sola: tenía un espejo pequeño temblando de miedo, como yo en esa misma situación nueve años atrás.
Entre gritos, me fui con mi espejo y no dudé ni me detuve, a pesar de sentir una vez más esa incomodidad de caminar descalzo sobre brasas. No paré.
No paré porque en esta vuelta del círculo no elijo ser quien se vea en el espejo, sino al revés, busco ser yo el reflejo, y ya no hay tiempo ni espacio ni lugar para volver atrás, para tener miedo, para intentar calmar tormentas que no me pertenecen.

El tiempo sigue pasando y tengo toda una vida para aprender junto al espejo. Pero volver al pasado, jamás.